Woody: más que un juguete
Woody es un muñeco inspirado en un personaje de la serie “El rodeo de Wood”, donde Disney ha permitido con gran imaginación conocer los sentimientos y acciones de este juguete. Quedando en evidencia que tanto el vaquero como el resto de sus compañeros tienen vida propia cuando no hay ninguna persona alrededor.
Este vaquero se alegró al verme y me dijo: Hola señorita! ¿Puede ayudarme? Estoy enredado con todos estos carritos aquí adentro. Impresionada ante lo que estaba escuchando, no pronuncie ni una palabra, sólo afirme con mi cabeza y lo saque de allí.
Aquel pequeño vaquero de ojos marrones grandes, rostro pálido, cuerpo delgado rellenado de algodón, con jean ajustados, camisa manga larga amarilla de rallas naranjas, botas y sombrero marrón, logró sorprenderme con tanto respeto y educación con el cual se expresaba.
Agradeciéndome nuevamente y acomodándose su chaleco de piel de vaca y sombrero color marrón, me mira fijamente y me pregunta: ¿Qué te sorprende? -Contestándole que me sorprendía que hablara, siendo un muñeco.
Soltando una carcajada y subiendo la ceja izquierda, me preguntó si había visto las películas donde había actuado, donde efectivamente él y sus otros compañeros hablaban también. “no necesitamos dobles, éramos nosotros mismos interviniendo y hablando” aseveró Woody.
No queriendo perder esa oportunidad le dije que si aceptaba sentarse un rato conmigo en el mueble y conversar. Gustosamente acepto y como todo un caballero espero que me sentara primero que él.
¿Que quiere saber señorita?, pregúntele al vaquero lo que sea…
-¿Por qué no hablas con los niños?
-Si quisiera y a veces es duro contenerme, pero tengo que asumir que no soy otro niño, sino que mis fabricantes me construyeron como un muñeco. Mi misión es jugar, entretener, acompañar y mantenerme firme ante los sueños que quieran cumplir mis dueños conmigo.
-Generalmente ¿qué haces cuando los niños o adultos no te ven?
-Converso con los otros juguetes, nunca realmente estamos solos. Si nos sentimos cómodos y queridos por nuestros dueños siempre le seremos fieles.
-¿Cómo es tu relación con la vaquera Jessie?
-Bueno... (Quitándose el sombrero, empezó a jugar con el entre sus dedos) esa señorita y yo somos muy buenos amigos, ¡yo la quiero mucho! por ser aventurera, fuerte, buena amiga, alegre, espontanea, pero a veces no entiendo lo que realmente ella espera de mi.
-¿Te haz sentido alguna vez sólo?
-A veces… cuando estoy jugando o compartiendo con otros juguetes no, pero hay momentos que tengo recuerdos que hacen que extrañe algunos juguetes o personas especiales que he conocido.
-Si fueses un niño ¿cómo tratarías a tus juguetes?
-Oye jamás he pensado en eso (risas). Con mucho… cariño y cuidado para no romperlos, jugaría con ellos siempre y cuando sea grande se los daría a otro niño que los cuidara tanto como lo hice yo.
-¿Qué representa tu caballo Perdigón o Tiro al blanco?
-Es más que un caballo, un fiel compañero, muy valiente y cariñoso. Sin duda incomparable.
-¿Qué te hubiese gustado ser entre héroe y juguete?
-¡Juguete sin duda! Los héroes siempre tienen como misión “salvar el mundo y esas cosas”, pero la mía es más simple y divertida, sólo tengo que jugar. Además, los niños quieren ser un vaquero valiente como yo (entre risas).
-Siempre tienes el cinturón para guardar tu pistola, pero ¿dónde la dejaste?
-Me la quitaron, un vaquero es sinónimo de valentía, de luchador de la justicia. Y por ser un juguete debo buscarla no a través de las armas. Debo solucionar cualquier problema que se presente a través del diálogo. Y créeme soy muy bueno es eso y dando consejos.
-¿Por qué haz tenido tantas diferencias con Buzzy a diferencia del resto de los juguetes?
-jajaja Buzz es un buen amigo, pero es un muñeco “actualizado” y de baterías y sabes que siempre esos juguetes tienden a dañarse o ser un poco complejos. Al principio nos costo entendernos, pero al hablar y ver que los dos teníamos la misma función logramos hacer las pases.
Estábamos los dos riéndonos cuando escuchamos que alguien se acercaba a interrumpir nuestra amena conversación. Tuvo la necesidad de despedirse.
Guiñando el ojo izquierdo Woody dijo: “fue un placer charlar con usted señorita, espero verla pronto, debo seguir con mi misión de juguete”.
Cuando mi hermana se acercó me preguntó: ¿con quién hablaba? Dándole una excusa de que estaba atendiendo una llamada agarré y lleve al gentil vaquero a la habitación de mi sobrino acostándolo junto él.
Gracias Woody, por permitirme conocer los deseos de nuestros fieles juguetes.
Comentarios
Publicar un comentario
Gracias por tu comentario.